Mientras las importaciones de EE. UU. descienden, intercambio entre otros mercados se fortalecen

barco carguero de containers atracado en puerto


Fuente: Mundo Marítimo

Esto sería consecuencia de la política arancelaria impulsada por la administración de Donald Trump.

Los reembolsos asociados a los aranceles aplicados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) continúan avanzando para los importadores estadounidenses, aunque persisten incertidumbres legales que podrían retrasar la devolución de parte de los recursos pagados debido a los aranceles impuestos por Donald Trump durante la guerra comercial impulsada por su administración en 2025.

Según Freightos, actualmente se están tramitando reembolsos correspondientes a aproximadamente la mitad de los US$166.000 millones recaudados por estos aranceles para aquellas declaraciones aduaneras que aún no habían sido liquidadas o finalizadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP).

Sin embargo, la administración Trump señaló recientemente que podría impugnar los reembolsos vinculados a declaraciones ya liquidadas, argumentando que la CBP carece de autoridad para reabrir expedientes cerrados y devolver los pagos sin una orden judicial específica solicitada por los importadores.

De prosperar esta interpretación, las compañías afectadas podrían verse obligadas a acudir a tribunales especializados en comercio para recuperar los montos desembolsados. Incluso si la impugnación no prospera, Freightos advierte que la resolución de los aspectos legales podría traducirse en mayores tiempos de espera para los importadores. En paralelo, algunos especialistas en derecho comercial están recomendando a las compañías presentar reclamaciones formales cuando los plazos legales aún lo permitan.

Las huellas de la guerra comercial

Más allá de la controversia sobre los reembolsos, la guerra comercial continúa dejando huellas en la estructura del comercio internacional. Freightos destaca que el conflicto ha provocado una disminución o estancamiento de los volúmenes de importación de Estados Unidos, al mismo tiempo que ha impulsado desvíos comerciales que favorecen el crecimiento de los intercambios entre otros países.

Uno de los ejemplos más visibles es la profundización de los vínculos entre Canadá y China. Durante una visita a Ottawa del ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, la ministra canadiense Anita Anand afirmó que el gobierno busca aumentar las exportaciones canadienses hacia China en un 50% para 2030.

“Estamos comprometidos a desarrollar esta relación de manera responsable con el objetivo de aumentar las exportaciones a China en un 50% para 2030”, declaró Anand, quien añadió que el comercio bilateral alcanzó los US$90.700 millones durante el año pasado.

La estrategia forma parte de los esfuerzos de Canadá por diversificar sus relaciones comerciales frente al impacto de la política arancelaria estadounidense. De acuerdo con Bloomberg, el primer ministro Mark Carney ha intensificado las iniciativas para ampliar los vínculos comerciales con China, incluyendo mayores exportaciones de petróleo y gas hacia el mercado asiático.

El fortalecimiento de las rutas alternativas también se observa en el corredor Asia-Europa. Freightos señala que el comercio entre ambas regiones registró un crecimiento significativo durante el año pasado y mantiene un ritmo sólido en 2026. Sin embargo, el incremento de los flujos también está generando nuevas tensiones, ya que la Unión Europea evalúa mecanismos para limitar determinadas importaciones subvencionadas.

En ese sentido el e-commerce constituye otro factor relevante dentro de esta transformación. Mientras los envíos de bajo valor hacia Estados Unidos muestran señales de estancamiento, los volúmenes dirigidos a Europa continúan creciendo. Como respuesta, la Unión Europea implementará nuevas tasas para las importaciones de bajo valor, medidas que, aunque menos amplias que la eliminación del régimen de minimis en Estados Unidos, podrían moderar parcialmente el crecimiento de estos flujos.

En conjunto, estas tendencias reflejan cómo la guerra comercial no solo ha alterado el intercambio entre Estados Unidos y sus principales socios, sino que también está acelerando una reconfiguración más amplia de las cadenas comerciales internacionales, con nuevas rutas ganando relevancia y países buscando reducir su dependencia del mercado estadounidense.